J. O. 16/05/2008
La productora catalana Filmax ha experimentado en los últimos dos años una serie de coproducciones con Argentina y México comandadas por el cine de género destinado al consumo popular: a la animada Pérez, el ratoncito de tus sueños (éxito en Argentina y España), la terrorífica Km. 31 (éxito en México, fracaso en España) y la intrigante El último justo (fracaso en España, aún inédita en México), se une el thriller Sultanes. Un cine con la vista puesta única y exclusivamente en el entretenimiento y, por supuesto, en la respuesta comercial. Un cine de corta y pega, sin identidad alguna, ligado a lo que se supone que demanda el público globalizado, pero de momento tan empresarialmente loable como artísticamente pobre.
Sultanes, dirigida por el mexicano Alejandro Lozano, rodada entre Buenos Aires y México DF, y protagonizada por actores de ambos países, además de los españoles Jordi Mollà y Celso Bugallo, se coloca un escalón por encima de sus antecesoras. Michael Mann, con Heat, y la secuencia de la discoteca de Colateral están ahí como imposible sueño de actuación para Lozano, mientras el guionista Tony Dalton (también actor) acude a los duelos dialécticos característicos del cine de Quentin Tarantino para inspirar a sus personajes. Otro sueño imposible.
El arranque y casi toda la primera mitad de Sultanes se desenvuelven dignamente alrededor de la clásica banda de atracadores. Sus credenciales: ritmo, música pegadiza, atractiva puesta en escena y un excelente Mollà, una vez más arriesgando con un papel de composición, que en esta oportunidad no se le escabulle por culpa de la sobreactuación.
Sin embargo, llegado un punto del metraje, el libreto de Dalton se va viniendo abajo. A la ausencia de verosimilitud general se une un estrambótico sentido de lo plausible (la meritoria carrera del protagonista un segundo después de haber recibido una monumental paliza). Y la dirección de Lozano, hasta entonces con Mann como inspirador, comienza a torcerse hacia la vacua grandilocuencia de Michael Bay. Así, Sultanes acaba conformándose como un thriller mexicano-argentino-español tan bueno (o tan malo) como cualquier thriller americano del montón, de los que arrasan en las salas gracias a sus estrellas y su publicidad. De modo que el objetivo parece cumplido.
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- 16-05-2008| Hora | Noticia |
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