24/06/2008
La presentación de la segunda edición del Informe Económico del presidente del Gobierno ha tenido lugar en un escenario bien distinto al del pasado año. No sólo porque haya sido la sede del Consejo Económico y Social (CES), en lugar de la Bolsa de Madrid, la que albergó ayer este acto, sino porque la realidad económica es sustancialmente más adversa que la de 2007. Y la primera providencia para que una tradición como la que se trata de crear con la presentación de ese documento sea respetable es que el diagnóstico sea fiable. La segunda es que el informe sea técnicamente riguroso. Ambas exigencias han sido satisfechas.
Por primera vez desde que emergió la doble crisis internacional, crediticia y de materias primas, Zapatero ha admitido sin refugiarse en eufemismos que la economía española se verá seriamente afectada por esas dos convulsiones. Ha reconocido que las dificultades son serias y que el frenazo de la actividad tendrá impacto severo sobre el empleo.
De los dos mercados, el de materias primas y el de crédito, que siguen amenazando la prosperidad de las economías avanzadas con un cuadro de estancamiento e inflación, la española es una de las más dependientes. El racionamiento y el encarecimiento del crédito y del petróleo limitan muy seriamente las posibilidades de crecimiento: por debajo del 2% en 2008 y muy cerca del estancamiento en 2009, a tenor de las previsiones de la mayoría de los analistas.
La reacción del Gobierno a ese cuadro se articula en tres bloques de actuaciones destinadas a frenar y compensar la contracción del ritmo de crecimiento, a posibilitar el cambio en el patrón de desarrollo mediante reformas estructurales y a predicar con el ejemplo con medidas de austeridad en las finanzas públicas y en las remuneraciones de los altos cargos.
Las cuatro medidas para compensar la caída en el ritmo de crecimiento son adecuadas, pero quizás no suficientes para evitar que la economía española roce la frontera de la recesión. Ampliar las líneas de financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y del Tesoro destinadas a las pymes y a las viviendas de protección oficial, acelerar la rehabilitación de inmuebles y hoteles, así como favorecer la sustitución de los automóviles más antiguos y menos eficientes energéticamente. Las dudas emergen en relación con las muy limitadas posibilidades de crecimiento del crédito.
La economía española es la más dependiente de la financiación exterior, y ésta apenas está llegando: las emisiones colocadas por las entidades bancarias son pocas, a precios elevados y no se están transmitiendo totalmente a inversión crediticia. Sin actuar de forma decidida en este frente, con el fin de facilitar la superación de ese fallo de mercado, una economía como la española, acostumbrada a captar crédito exterior por el 10% del PIB, corre el riesgo de ahogar gran parte de sus posibilidades de crecimiento.
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andrés
- 24-06-2008 - 21:10:34h
Esta situación no se resuelve con imagen. Para ser creíble y ver si es eficaz tiene que cuantificar cuánto ahorra cada medida. No se si la cualificación del gobierno es la adecuada para esta crisis, pero la crisis va a durar más que la legislatura y tenemos que ver claro como vamos a salir, para seguirle apoyando.
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Un funcionario
- 24-06-2008 - 18:55:00h
No tiene que congelar las retribuciones de los altos cargos ( cargas en realidad ) sino directamente suprimir la mayor parte de ellos, que son completamente inútiles, y más para resolver ninguna crisis económica.
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José Luis Pineda Acosta
- 24-06-2008 - 17:50:22h
¿Que crisis,es que han hecho una gran hoguera con los billetes,Eurs.o Dollars o han ido a parar como las acciones de bolsas a las cajas de quien todos conocemos,tienen nombre y apellidos.Familias que poseen capitales superiores al PIB de China,con 1500millones de habitantes y que ya son más de cien en el planeta.Los politicos bailan a su son y no dicen ni una sola verdad.
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Kascorro
- 24-06-2008 - 17:47:37h
Por lo menos, dentro del estrecho margen que tienen los gobiernos en un contexto liberalizado de la economía, hay que agradecer que Zapatero ha dicho que respetará esas mejoras de protección social previstas en su programa: SMI y pensiones mínimas. De forma que los más humildes -los que no llenan los restaurantes ni forman parte del atasco viario de fin de semana--no sean los paganos absolutos de la crisis. ¿Se atreverá Rajoy a cuestionar esas mejoras elementales?
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jose lachofa
- 24-06-2008 - 17:12:01h
Cuando escucheis o leais la palabra "realismo" dicha por los que mandan, empezad a llorar y temblad. Nada bueno os ocurrirà.
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