Á. PONS 07/11/2009
La fresca salpicadura del agua, el fuerte olor del cloro, ese silencio lleno de sonidos apagados bajo el agua, los tenues colores de movimiento caleidoscópico... Aunque parezca extraño, pueden ser sensaciones relacionadas con un enamoramiento, con el misterioso mecanismo que transforma a alguien cualquiera en el objeto de nuestro deseo. Bastien Vivés así lo cree, trasladando a una piscina ese ceremonial de sentimientos y emociones, contando la historia de un hombre que debe acudir allí, un poco a regañadientes, para mejorar una lesión sin pensar que encontrará un rostro que le prendará. El autor se fija en los detalles, en las miradas perdidas, en el discreto lenguaje gestual de los cuerpos, para ver cómo la pasión va dejando paso a la obsesión, en una búsqueda desesperada de la mujer que desea. Y sus dibujos, de estilo elegante, se esfuerzan hasta traspasar el papel para provocar todo ese universo de estímulos visuales, olfativos, táctiles y sonoros que envuelven los sentimientos del joven. Con delicada sensibilidad, elabora las páginas con elipsis y silencios para centrarse en que esas sensaciones que percibe el protagonista lleguen al lector con total nitidez y logre así reproducir los mismos sentimientos, esos primeros chispazos de la pasión. El resultado, una experiencia lectora única, indefinible, que recuerda la belleza de los pequeños momentos de la vida.
Bastien Vivés
Diábolo Ediciones. Madrid, 2009
144 páginas. 17,95 euros
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