La sonrisa y el carisma del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no fueron suficientes para convencer a los miembros del COI. A pesar de su emotivo discurso y la labor previa de su mujer, Michelle, los electores hicieron valer los problemas de financiación que asomaban en el horizonte de Chicago y un apoyo popular insuficiente. Eso sí, nadie esperaba la gran sorpresa, la bomba en el Bella Center de Copenhague fue que Chicago quedara eliminada a la primera. Obama quiso repetir el efecto que Tony Blair consiguió con Londres, pero el mandatario de la primera potencia mundial llegó tarde. Obama quiso vencer casi sin bajarse del avión y al final puede ver cómo esta derrota se convierte en un problema de política nacional. Así fue la presentación