Todas las quinielas la situaban como la aspirante más débil y la gran candidata a caer en la primera votación. Al menos, consiguió salvar la honrar y superar la primera criba (ahí cayó por sorpresa Chicago). Su presentación en Copenhague aportó, eso sí, la nota cómica en medio de la solemnidad de la cita: “Les llevaremos al karaoke”, les espetó Yuko Arakida, ex deportista olímpica y ponente, a los miembros del COI. Más allá de esta excentricidad, la capital nipona propuso unos Juegos ecológicos, un ejemplo de la capacidad de conseguir “la armonía entre un dinámico quehacer humano y la naturaleza”. Una apuesta que no terminó de prender entre los miembros del Comité.