En 1984, Marijose Berzosa entró en un convento de clarisas en Lerma (Burgos) que agonizaba. Hoy es un fenómeno insólito en la Iglesia, un gran polo de atracción de nuevas vocaciones
La abadesa de los conventos de Lerma y La Aguilera, ambos en Burgos, durante la ordenación episcopal de su hermano Raúl, en Oviedo, en 2005.