Gracias a películas como El Capitán Blood o El Halcón del mar, habíamos visto a los piratas como héroes románticos, seres en perpetua rebeldía contra el orden establecido. En El cisne negro, adaptación del libro de todo un especialista en el género, Rafael Sabatini, nos encontramos, por el contrario, con un corsario, Jamie Waring, interpretado por Tyrone Power, que vive en la fina frontera que delimita dos épocas: la de la piratería tradicional y una nueva en la que filibusteros, amnistiados por el rey de Inglaterra, ocupan cargos de responsabilidad política. "Los piratas ya son historia, tienen que ceder paso al progreso", dice nada menos que Henry Morgan, convertido por gracia de Su Majestad en gobernador de Jamaica. Una de piratas, sí, con batallas navales, duelos e historias de amor, pero con un trasfondo amargo, como si asistiéramos al crepúsculo de un tiempo que ya no volverá.- ELIO CASTRO - 15-05-2008
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